Dos Izquierdas Socialistas

La corriente interna de opinión Izquierda Socialista nació a partir del XXVIII Congreso del PSOE (1979) de la mano de diferentes militantes históricos, que cuestionaban el proceso de la transición y el giro hacia la socialdemocracia impulsado por el Secretario General, Felipe González, a la vez que reivindicaban los orígenes y los principios del socialismo español.

luisgomezlorenteQué duda cabe que hacerse un hueco en las estructuras orgánicas del Partido en la época dorada del felipismo – hueco que le permitiese tener influencia en las decisiones importantes-, era una tarea ardua y bien difícil, que, lenta pero progresiva e implacablemente, fue pasando factura a la corriente. Al respecto señalaremos la expulsión del partido de uno de los líderes de la corriente, Pablo Castellano, en 1987, o el abandono por desgaste, del líder natural de la misma, Luís Gómez Llorente.

El lugar de estos primeros espadas de la política pronto fue ocupado por otros compañeros de la corriente, algunos auténticos luchadores comprometidos con el socialismo, y otros que no tuvieron empacho alguno en establecer una buena convivencia con los barones y notables del Dios González. A la cúpula psoeista le iba bien mostrar su “pluralidad” acogiendo en su seno a los representantes  de una supuesta Ala Izquierda del Partido, mientras que a los oportunistas les iba muy bien apropiarse de una leyenda, la herencia de Pablo Iglesias, y obtener a cambio de ello algunas migajas y prebendas.

En ese contexto se ha ido conduciendo la corriente, con más o menos altibajos y con más o menos congelaciones o hibernaciones, hasta que llegaron las primarias en el seno del PSOE y ese pacto contra natura se vino abajo.

En efecto, la presentación de una candidatura a la Primera Secretaría del PSOE, encabezada por Antonio Pérez Tapias, supuso un revulsivo para la corriente y la llegada de muchos militantes desencantados con el rumbo que estaba adoptando el PSOE.

Los compañeros luchadores y comprometidos vieron en dicha situación una oportunidad para ensanchar el marco de la corriente con las nuevas llegadas y abrieron las puertas de la corriente, pero los oportunistas vieron en la misma el peligro de perder su statu quo o coto y ahí empezó el problema.

Como no podía ser de otra manera, dichos oportunistas, algunos de los cuales viven del pesebre del Partido, aprovecharon la negociación con el candidato ganador, Pedro Sánchez, para situarse en las estructuras federales de poder del Partido, como el Consejo Federal, o las territoriales, Consejos Nacionales.

En la Asamblea ordinaria de la corriente, celebrada el pasado 25 de Octubre en Madrid, se constata ya la división de esos dos grupos: el conservador, que quiere bloquear el poder de la corriente, nombrando a cualquier precio un único Portavoz, el mismo Pérez Tapias, para seguir disfrutando de las prebendas de la marca; y el renovador, que pretende abrir la corriente y dinamizarla para convertirla en aquello para lo que fue creada, es decir, un instrumento de control de los órganos de dirección del Partido, que vele por la recuperación de los orígenes del socialismo. Decimos a cualquier precio, puesto que a dicha Asamblea sólo fueron convocados los afines al aparatillo dominante de la corriente; se pretendió forzar la aprobación de documentos que no habían llegado a muchos de los asistentes (algunos enviados la noche anterior a la Asamblea); y por la tarde, aprovechando la marcha de muchos de ellos, se modificaron los Acuerdos alcanzados durante la mañana, de convocar una nueva Asamblea en toda regla.

Las tensiones entre los dos grupos, el conservador y el renovador, provocaron la dimisión de Pérez Tapias, y la misma fue aprovechada por el grupo conservador para nombrar una nueva Coordinadora Federal afín a sus intereses, que se ha otorgado el poder de otorgar credenciales de pertenencia a la corriente y de santificar las asambleas territoriales o de declararlas nulas según sus intereses. La historia nos demuestra que siempre hay gente para todo y que se preste a todo.

En ese contexto, la polémica y la división está servida. En éstos momentos podemos hablar de dos Izquierdas Socialistas: la de los oportunistas y la de los renovadores. En la mayoría de las Federaciones existen las dos facciones y ambas se están organizando para hacerse con el control y la dirección de la corriente.

Mientras tanto, las direcciones Territoriales y la Federal del Partido parecen mantenerse al margen de la situación y, por el momento, pasan de intervenir para evitar una especie de guerra fratricida que, nos guste o no, perjudica a la imagen del propio Partido.

Dicha posición sería plausible si las Asambleas territoriales o estatales transcurriesen con toda normalidad democrática, pero es completamente reprobable, habida cuenta los abusos de poder y las prácticas antidemocráticas que se vienen observando por el grupo conservador, como es el caso de Barcelona, en el que el grupo conservador, al verse en minoría, pretendió bloquear la Asamblea territorial y al ver que no podía y que perdió el control de la corriente, una vez finalizada la misma, en petit comité, celebra una nueva Asamblea y todos sus miembros se erigen en nueva Coordinadora.

Y decimos que es reprobable, habida cuenta que las corrientes no tienen personalidad propia y dependen completamente del Partido, por lo que todo tipo de prácticas antidemocráticas de la corriente, lo son del propio Partido. Por otra parte, es inadmisible que el Partido, que está proclamando a voces la necesidad de una regeneración democrática, esté permitiendo que en su seno se den prácticas que podrían ser consideradas como caciquiles.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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